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¿Otros cuatro años más de provocación?
escrito por Emilio Hernandez   
La escena en la cumbre de la OTAN nos dice claramente cuál va a ser el peso de España en el mundo. La soledad más triste. He sentido, como español, una enorme vergüenza al ver cómo el presidente del gobierno de España se quedaba sentado. Como huido de la realidad. Nadie le presta atención. Nadie respeta a España.

Se acaba de anunciar la composición del nuevo gabinete del gobierno de España. No hay sorpresas. La mayoría de los ministros repiten, y por desgracia lo hacen por lo mal que lo hicieron en la anterior legislatura. Malos estudiantes al fin y al cabo.

¿Qué cabe esperar de los mismos señores? Nada. Simplemente, como dijo en una ocasión uno de los culpables de la muerte de la democracia en España Alfonso Guerra, “más de lo mismo”.


Las personas no cambian. Siguen las naturales inclinaciones que heredaron al nacer. Y encima estos progresistas tienen las ideas muy claras respecto de lo que desean.

¿Cómo, si no han sabido o querido dialogar, lo van a hacer ahora? De ningún modo.
La náusea seguirá presente durante otro largo período. Volverán las tediosas acusaciones hacia la oposición. Seguirán, porque lo desean, en manos de los nacionalistas y cederán a sus insaciables peticiones, porque eso está en el camino que ellos desean recorrer. Hacia no se sabe qué modelo de España.

Alguien a quien se le otorga la responsabilidad de gobernar, debe explicar con meridiana claridad, cuál va a ser su programa de gobierno. Este hombre no lo ha hecho y de ello se desprende, con la experiencia adquirida durante cuatro largos años, que nada bueno para España se va a acometer.

Si acaso, ahora buscarán un pacto antiterrorista en el que darán entrada a los nacionalistas, es decir, el pretendido acuerdo ha de  acomodarse a los caprichos de estos antiespañoles. Y si la oposición no cede, comenzarán las denuncias insostenibles de que vuelve a crear crispación.

Por supuesto, el nuevo ejecutivo (nuevo porque es una nueva legislatura solamente) no moverá el dedo meñique en la investigación de los atentados terroristas que le llevaron al poder en 2004. ¿para qué?. Ellos no son idiotas. Ya sacaron su correspondiente rédito.

Pero es preciso que nos detengamos a analizar, si quiera un momento,  si cabe el menor orgullo en ser el candidato de los terroristas. No que los terroristas le hayan presentado como candidato, de ninguna manera. Me refiero a que en las dos elecciones generales, él ha sido el candidato al cuál los terroristas han apoyado con sus acciones que degeneraron en derramamientos de sangre inocente. No. Rotundamente no. No es posible que el reelegido presidente del gobierno pueda sentirse orgulloso de cómo ha ganado en ambas ocasiones las elecciones. Lo contrario sería demasiado atroz.

No es posible que una persona equilibrada realice una acción de gobierno en contra de la mitad de la población. Por supuesto que sería una auténtica estupidez gobernar con el programa político de la oposición. Pero tan exigua mayoría debe representar, para cualquiera mínimamente responsable, un punto de meditación serena, sobre cómo puede realizar su labor para todos los españoles. No puede olvidarse que este señor debe  gobernar no para sus correligionarios, sino para toda España. Y si no lo hace, quien creará crispación será precisa y únicamente él.

Se avecinan malos tiempos. Junto a una economía desatendida por ¿un hombre viejo y agotado?, que se va a convertir en un azote para toda la población, las asignaturas pendientes son, incluso en las mejores ocasiones, muy complicadas de desarrollar.
Siguen pisando los mismos charcos. Su estrategia no es la de España. Es, triste y solamente la estrategia que beneficia a su partido. No a los españoles.

Vamos a soportar mucha tensión, pues, además, este señor no escucha. Se ríe de  las movilizaciones ciudadanas que le exigen cambios en su política. En la primera legislatura los llamaba con presteza a su despacho. Todos creímos al principio, que en efecto este hombre era dialogante. ¡que chasco!. Una vez hecha la foto la realidad sectaria se imponía.

¿Os imagináis que álbumes de fotografías debe tener este señor, luciendo en la gran mayoría de las tomas esa sonrisa con la actitud corporal forzada?, ¿Qué dirán en el futuro sus descendientes, cuando la Historia valore su gestión? Todos nos lo imaginamos.

Vamos a ser puestos a prueba muchas veces, y si no damos la talla, dentro de la cordura, las podemos perder todas ellas. La mitad de la población no puede permanecer impasible mientras esta persona impone una política pensaba exclusivamente para perpetuarse en el poder, él y los suyos.

El primer asunto que pondrán encima de la mesa es la reforma del Consejo General de Poder Judicial. Es decir, acabar con la posibilidad de que un juez honesto les plante cara. Y si  los ciudadanos cedemos en este punto, lo demás ya estará perdido sin remisión. Aquí tenemos una gran baza que jugar. No podemos admitir que la justicia quede subordinada a unos indigentes intelectuales y morales. Si es necesario habrá que estar en la calle todos los días, exigiendo la independencia de poderes.

El siguiente paso será acabar con la oposición respecto a imponer la asignatura Educación para la Ciudadanía. Para ello el Tribunal Supremo es la piedra angular. El momento, la excusa, la necesidad de unificar doctrina, pues ya hay pronunciamientos de Tribunales Superiores de Justicia en ambos sentidos. ¿Pero es que la señora ministra va a cambiar de modo de pensar?, y, además, ahora le dan competencias sobre la infancia, ¡pobres criaturas en manos de esa señora!

Con el Tribunal Constitucional en sus manos, el estatuto de Cataluña recorrerá el camino que el poder ejecutivo desee. El voto de calidad que posee la persona que se dejó patear su dignidad públicamente, asegura el triunfo.

El resto, paso a paso. Provocando, insultando, injuriando si es necesario. Aplastando a media España. ¿No es ese su objetivo fundamental?

Pero les quedan huesos duros de roer:

A) La Iglesia. No será fácil dominarla. Precisamente el nombramiento de Rouco va hacia el objetivo de reforzar a la Iglesia contra la lucha que se desencadenará.

B) La economía. Que no admite atropellos. El problema se presenta desolador. Los ingresos del gobierno descienden. Especialmente los procedentes de la recaudación del I.V.A., pues tanto la venta de pisos como el consumo, están disminuyendo a gran velocidad. Y si no hay dinero empezarán los problemas. Y comenzarán los desencantos, a los que seguirán las protestas. Este puede ser el talón de Aquiles de esta legislatura.  
Y no olvidemos que junto a la merma de ingresos de la administración central, las CCAA y, en especial, los Ayuntamientos las van a pasar moradas.

Muchos dolores de cabeza le esperan a estos progresistas (algún día tendrían que replantearse tal denominación borreguil)

A modo de conclusión, expreso mi sentimiento: No tengo ninguna fe. No tengo ninguna esperanza de que se produzca un alivio entre las nubes de tormenta que se ven en el nuevo horizonte. Pero una cosa la tengo clara. Yo no me voy a rendir. Lucharé contra lo injusto, dentro del orden, pero sin descanso. En forma alguna voy a contribuir a que  esta nueva legislatura sea una marcha triunfal para estos progresistas de salón.

No podemos permitir que los progresistas acaben con la democracia. Desde luego yo no me voy a estar con los brazos cruzados.
 
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