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¿Dónde estamos ahora?

Hace algo más de un mes, la nueva legislatura comenzó su ciclo de vida.

Los mismos problemas, los mismos incompetentes para resolverlos, los mismos embusteros para engañarnos….

Este pasado fin de semana, el presidente del gobierno cometía otras dos nuevas meteduras de pata. Por un lado pedía paciencia a los ciudadanos, ¿más, todavía?, ante los problemas de la economía.

Por otro, regañaba al presidente del Banco Central Europeo por haber transmitido la realidad de que el tipo de interés de la Unión Europea tiene una tendencia alcista.

El tema económico podría entenderse si esta colección de ministros asumiera, al menos, la coherencia. Si cuando la economía creció era gracias a su labor, y crecíamos más que la media de la Unión Europea, ahora, cuando la crisis económica está presente y nos va a llevar seguramente a una recesión, no puede ser todo la culpa de los demás.

Es cierto que el petróleo está rompiendo barreras en unas subidas de precio escalofriantes, pero también es igualmente cierto que España tiene una dependencia de los productos energéticos absolutamente mayor que la del resto de Europa.

Y esta dependencia total sí que ha podido reducirse, si los distintos gobiernos que estamos padeciendo hubieran comenzado a tomar medidas, como la implantación de la energía nuclear. Si, energía nuclear. No podemos pasarnos de listos. Que sufran los peligros ellos que para eso nosotros somos más listos. Pues ahí están las consecuencias, y por otro lado el peligro está tan cerca que si se produjera seríamos tan víctimas como nuestros proveedores.

Otra nueva mentira se ha leído. España no puede tener energía nuclear porque no tenemos agua. La estupidez es de especial grosor. Al día siguiente de tal manifestación se publicaba que con una sola de las desaladoras se tendría suficiente agua para las necesidades derivadas de la instalación y explotación de este tipo de energía.

Todo sigue igual, por parte del gobierno que en la pasaba legislatura, mentiras, incompetencia, soberbia, y eso si sonrisas.

O no, tal vez algo comience a apreciarse en el horizonte. Comienzan las movilizaciones de los transportistas y los pescadores. Y empieza a sentirse en los bolsillos que las cuentas no salen.

¿Dónde están los sindicatos? Aparte de intentar sabotear la situación laboral en las Comunidades donde gobierna el Partido Popular tratando de hacer un trabajo sucio en la total extensión de la palabra, de manera manifiestamente servil para con el gobierno, no hacen nada de nada. Callan, envileciéndose cada día más, demostrando lo que realmente son, un grupo de pesebreros a cargo de los presupuestos generales del Estado.

Tengo a impresión que de aquí al final del otoño las cosas van a ir mucho a peor.

Veremos que se les ocurre a los incompetentes.