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¿DÓNDE ESTAMOS?

Después de una larga temporada en aparente inactividad sobre la necesaria investigación del atentado terrorista del 11 M de 2004, que solo turbó la negativa del Juez Ruz a practicar nuevas pruebas en búsqueda del origen de los verdaderos explosivos que estallaron en los trenes,  hemos asistido a nuevas noticias que nos llevan a exigir, una vez más, que se investigue a fondo este horrible crimen, para descubrir a los verdaderos asesinos, a los autores intelectuales, y para conocer quién y cómo se financió este crimen.

(...)

Resulta vergonzoso que un país que dice ser un estado de derecho no tenga ningún deseo de investigar la verdad del 11 M., es más, en el debate sobre el estado de la Nación, esta semana, hemos oído la mención que el presidente del gobierno hacía sobre este atentado, pero sobre la verdad de la versión oficial. Lo hacía al acusar a Rajoy de que en la legislatura anterior no había aceptado como tal.

La irritación resulta natural ante tan provocadora mención. España es así. Se dicta una versión sobre la muerte de 192 personas y aunque se descubre que es más falsa que Judas, e incluso las dos sentencias la rechazan de plano, al final, el gobierno de España, impone la versión que más le interesa. ¡vaya vergüenza!

Decía que ha habido novedades.

La publicación del libro de José María de Pablos “La cuarta trama” es un motivo de satisfacción para nosotros. Es una exposición muy bien estructurada, que se centra en los aspectos fundamentales del atentado y añade la evidencia de que cuanto expone se sostiene con la indicación del documento del sumario a pie de página.

Es más, no puede ser acusado de mantener ninguna teoría alternativa. Nunca emite opinión. Solo expone los hechos.

Ahora está al alcance de todos una recopilación de lectura muy fácil y concreta, sobre el crimen que el gobierno de España se niega a investigar, osando mantener una teoría que desprestigia no solo a quién la diseñó sino a quién la respalda. La versión oficial está llena de mentiras y omisiones que son un motivo de indignidad absoluta para nuestra justicia. No se puede jugar con las muertes de 192 personas –y dos no nacidos- y las heridas de 1.700 personas, algunas de las cuales no ha recuperado su vida normal, puesto que ninguno habrá podido recobrar su vida anterior por las secuelas del crimen.

Además de la publicación del citado libro el periódico El Mundo ha publicado fundamentalmente dos noticias de alto interés. Las dos relacionadas con los explosivos que se utilizaron en los cuatro focos.

Los explosivos constituyeron y constituyen el primer enigma de tan amargo hecho. Los restos fueron “cuidadosamente tutelados” por los Tedax, al frente de los cuales Sánchez Manzano ha jugado un papel importante, en que fuese imposible averiguar la naturaleza de los explosivos utilizados.

Ahora, como novedad, se ha mostrado una imagen del cráter producido por una de las explosiones “controladas”, en la Estación del Pozo. ¿Dónde estaba esa imagen?, en el sumario, pero no se había reparado en ella.

¿Y que mostraba? A unos tedax recogiendo muestra de aquél foco de explosión.

La noticia se conoce tras el trabajo de los abogados Manuela Rubio Y Juan Carlos Rodríguez Segura, quienes han presentado al Juzgado Central de Instrucción, el pertinente escrito solicitando la realización de nuevas prácticas de pruebas. Veremos qué resuelve el juez Ruz.

Lo curioso sobre esta foto es que en las actas de recepción de restos de la perito solo se hablan de tierras del cráter, y coinciden con la que se entregaron por ésta al Juzgado, pero en esas muestras no figuran las muestras que aparecen en la fotografía (trozos de cemento) quiere decirse que tales muestras más sólidas y por lo tanto mayores en tamaño, no fueron entregadas a la perito y por lo tanto tampoco llegaron a poder del juez Del Olmo. Así pues, con una foto, como único documento de prueba, se indica que ha habido una gravísima ocultación de pruebas. ¿por qué?

La respuesta enlaza con la noticia publicada los días 11 y 12 de mayo, en la que se da repercusión al informe que el perito Antonio Iglesias presentó al Colegio de Químicos, y en el cuál se llega a la deducción de que lo que explotó en los atentados del 11 de marzo fue Titadyn, el tipo de explosivo que la versión oficial había prohibido mencionar expresamente.

Si mucho del contenido del sumario huele a podrido, es el explosivo el tema que más estupor causa, pues es imposible que solo llegasen al análisis decisivo unas minucias, de entre las toneladas de muestras recogidas por los tedax. Recuérdese que solo se analizaron 23 muestras en la última pericia que ordenó el juez Gómez Bermúdez, y que se practicó celebrándose ya el juicio.

Las conclusiones del perito Antonio Iglesias son fulminantes al aseverar que las partículas de explosivos recogidas en la Renault Kangoo salió de un cartucho de dinamita que obraba en poder de los tedax.

Pese al mayúsculo escándalo que significan tales noticias, y después del efecto inicial, todo llega a la situación anterior. Ninguna autoridad actúa. ¡estamos ante una actitud vergonzosa y vergonzante de nuestras autoridades!

Y como colofón final, hay que señalar que el 13 de abril el periódico El Mundo publicó que la Policía dejó escapar al principal fugitivo del 11 m.

Otra nueva omisión de la Policía. ¿no son ya bastantes para que no pase nada?

Cada vez que se publica una nueva noticia, solo alguna emisora de radio se hace eco y trata de dotarla de la importancia que tiene. Los demás medios de comunicación –por no hacerle propaganda- nada dicen.

Y tengo que preguntarme, no podría acusarse de colaboración en el intento de mantenimiento de una mentira como es la versión oficial, al resto de medios que estando informados de hechos gravísimos lo silencian. ¿cuál es el papel de los medios de comunicación? La respuesta es muy dolorosa, vivir bien. Ignorar lo que no les interesa o no les facilita una agencia de noticias. ¿Y las agencias de noticias? Habrá que juzgar y adoptar las medidas pertinentes contra quienes silencia la verdad. Y lo debe hacer el ciudadano, olvidándoles a ellos.

Somos nosotros, los ciudadanos a quienes nos toca enarbolar la bandera de la vergüenza, y exigir a las autoridades que se investigue este horrible crimen de una vez.

Nadie nos va a ayudar, algún medio que sigue incansable.

Pero nada inquieta a nuestros gobernantes.

Seguiremos gritando mientras nos queden fuerzas

QUEREMOS SABER LA VERDAD.