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Día 11 de mayo. ¿Hasta cuando?

Ya celebraremos nuestro acto de cada mes. Fieles a nuestro compromiso, libremente adquirido, allí estaremos de nuevo.

¿Hasta cuando será necesario salir a la calle?
Ayer, día de la fiesta del trabajo, (pronto los que tengan trabajo deberán estar de fiesta todo el día, si el gobierno no combate eficazmente la crisis económica y financiera que asola España), leí en el periódico que el Fiscal, en el caso de los asesinatos del 11 de marzo de 2004, da por buena la sentencia de la Audiencia Nacional.

La primera palabra que se me viene a la boca es ¡vergonzoso!

Después analizo. ¿Qué quiere decir que da por buena una sentencia, que significó un auténtico varapalo para la Fiscalía General del Estado y sus posturas en este proceso?

Porque la verdad es que la sentencia del ya famoso Juez Bermúdez, que no hay por donde cogerla, significó un auténtico bofetón para el Ministerio Fiscal, cuyo planteamiento quedó destrozado, al establecerse que ninguno de los acusados es el autor intelectual del atentado y que después del espantoso sumario incoado por el Juez Del Olmo, no puede conocerse quién planeó, quién y porqué financió este execrable atentado.

El Ministerio fiscal debe tener unas enormes tragaderas. Pues resulta que cuando el Juez Bermúdez dice que aunque no puede establecerse la cadena de custodia de la mochila, -y ni siquiera donde se localizó, con anterioridad a la Estación de El Pozo, donde después de varias exhaustivas revisiones no se encontraba-, ha de darse por buena la cadena de custodia, no hace sino cometer una tropelía desde el punto de vista jurídico, para no tener que echar a la papelera el sumario y con ella la posición del fiscal, la ya ascendida Olga Sánchez. Para la cual todo era…, y vale ya!

Y digo lo de las tragaderas, porque pese a dar por buena la sentencia de la Audiencia Nacional, no se conoce que haya iniciado nuevas pesquisas para averiguar quién ideó, planificó, financió, y porqué lo hizo, este terrible atentado. Si da por buena la sentencia tiene la obligación de continuar con sus investigaciones. Y la Policía también.

Es necesario, a la vez que doloroso, tener que volver a escribir una y otra vez lo mismo. Pero no podemos rendirnos ante posiciones espurias de los medios de comunicación que, todos de acuerdo, han decidido archivar el más espantoso crimen que ha ocurrido en la España que se llama democrática. Y que con esa cómoda posición sitúan al gobierno, y por que engañarnos también a la oposición, en cómodas posturas ante el futuro.

Si, hay que volver a decir que QUEREMOS SABER TODA LA VERDAD SOBRE ESTOS ATENTADOS, CAIGA QUIEN CAIGA. Aunque resultemos reiterativos. Más lo son las proclamas del gobierno y al final se salen con la suya.

La situación de la Justicia no puede pasar por peores momentos. En poco tiempo hemos asistido a las siguientes actuaciones de los Jueces:

El Tribual Supremo ha cambiado su jurisprudencia de lo cual se ha beneficiado el Sr. Botín, presidente del Banco de Santander.

El Tribunal Constitucional ha cambiado la jurisprudencia para beneficiar a los Albertos y que no tengan que ingresar en la cárcel.

El Tribunal Constitucional ha sentenciado que una Ley normal puede modificar a una Ley Orgánica, para que la presidente de ese Tribunal pueda votar la sentencia sobre el Estatuto de Cataluña, pese a haber caducado el período de vigencia en el cargo.

Se ha procedido al archivo contra de denuncia interpuesta contra el Sr. Arenillas, por su actuación durante la OPA de Endesa. Y la ha archivado el Juez, pese a que es una institución del Gobierno la que estableció las acusaciones.

El Juez Garzón sigue guardando el sumario sobre los chivatazos a eta, para no tener que investigar a la policía.

El Juez Bermúdez no ha deducido ningún testimonio en el caso del 11 de marzo, con lo que evita que se puedan realizar nuevas instrucciones de las piezas separadas.

¿Qué más tenemos que esperar?

Creo que ya esta cercano el momento en el cuál el ciudadano español se tenga que plantear muchas cosas:

Si debe seguir comprando periódicos que silencian lo que creen oportuno y se erigen en paladines de la democracia.

Si hay que seguir oyendo emisoras que seleccionan lo que consideran importante y hurtan al debate público lo que ellos unilateralmente deciden archivar.

Si hay que seguir viendo cadenas de televisión que dan mayor cobertura a que un animal ha dado a luz a diez cachorros, que a las noticias sobre la cadena de bochornos a que nos acostumbra a diario el gobierno.

Si vamos a seguir votando a partidos políticos que nos engañan continuamente, o a otros que incrementan sus complejos hasta defraudar a todos sus afilados y a sus votantes.

Si asistiremos impasible a la reforma de la Justicia de manera que siga acorde con la representación partidaria    adecuada, de manera que sea una prolongación del resultado del debate político y se entierre definitivamente el concepto de Justicia.

Naturalmente que podría seguir, pero creo que es suficiente para no causar excesivo tedio o, por el contrario, se me pudiese acusar de crispador.

De nuestra actitud ante estás cuestiones va a depender que sigamos pudiendo tener la cabeza alta o que nos tengamos que marchar a casa avergonzados, buscando una escusa que justifique nuestro abandono con nosotros mismos.

Cada día que pasa nos estamos jugando los derechos fundamentales de la persona. La Constitución se ha convertido en papel mojado y queda al antojo del gobierno y a la postura inane de la oposición.

Nos jugamos mucho. Y eso significa mantener una postura en el tiempo. No es, solamente, una actuación puntual, pues no debemos olvidar que el mismo gobierno ha aguantado estoicamente ocho manifestaciones millonarias, sin cambiar un ápice su postura.

Y, por su fuera poco, hoy leo la noticia de que el PP se rinde y va a tratar de pactar con el PSOE el mantenimiento de la asignatura Educación para la Ciudadanía, a cambio de que se supriman las partes de contenido ideológico. El objetivo de este cambio de política, dice el PP, es evitar tensiones y que haya tranquilidad.

Por lo tanto hay que seguir en la calle. No solo para exigir la verdad de los asesinatos de 11 de marzo de 2004, sino para mantener los derechos y las libertades fundamentales de los ciudadanos. Es decir, nuestros derechos y libertades, que corren el peligro de limitarse o de desaparecer por conveniencias políticas, eso si progresistas lo cual no deja de ser otra estupidez más.

Estáis convocados. Sois necesarios. Somos necesarios todos los ciudadanos