MANIFIESTO DE LOS PEONES NEGROS – 11 DE CADA MES

Nosotros, ciudadanos libres, de toda edad y condición, responsables y conscientes de nuestros derechos y de nuestras obligaciones, estamos aquí reunidos para alzar nuestras voces y exigir el conocimiento de la verdad respecto a los actos terroristas acaecidos el pasado 11 de marzo de 2004.

Han pasado cinco años. Y nada se conoce aún.

Y por eso tenemos que acusar a los grandes culpables de que esta situación exista:

La Justicia y el Estado.

La Audiencia Nacional ha dictado una sentencia vergonzosa y vergonzante que representa una ofensa para un Estado de derecho.

Ha admitido pruebas absolutamente inconsistentes, para no invalidar un sumario, con una instrucción lamentable que ha conllevado al abandono de su puesto al Juez que lo instruyó.

La sentencia ha convertido meros indicios y suposiciones , es decir, temas para investigar, en verdades jurídicas que no precisan de más investigaciones, en cosas probadas.

Ha dado por buena una verdad oficial insostenible e impresentable.

Lo más grave es que con esa sentencia, la Audiencia ha cortado las posibilidades jurídicas que podía tener el Tribunal Supremo para casar la vergonzosa sentencia. Pues en contra de lo que se puede pensar, el Tribunal Supremo no puede cambiar los fundamentos que la Audiencia Nacional ha dictado. Y pese a esta limitación ha modificado las conclusiones y las condenas que estableció el tristemente famoso Juez Bermúdez, acaparador de medallas, todas concedidas por un gobierno agradecido.

Nosotros, Peones Negros Libres, hemos presentado una denuncia por este acaparamiento de medallas del Juez Bermúdez, ante el Consejo General del Poder Judicial. Pues podemos estar ante un posible delito cometido por la ambición del juez. Han pasado ya meses de ello y el silencio es la respuesta recibida.

Así, y ahora, nos encontramos para vergüenza y escarnio ante el mundo civilizado, que no se sabe quién es el autor intelectual de los atentados, cómo y quién los ideó, planificó y financió.

Pero el auténtico escándalo está en el gobierno de España que se ha acomodado con la sentencia y da por cerrado el asesinato de 192 personas y más de 1.700 heridos. Ya no son necesarias nuevas averiguaciones.

Y nosotros, como ciudadanos de España, sentimos una auténtica vergüenza de ver cómo los tribunales de justicia están controlados por el poder político. No existe una separación de poderes que garantice los derechos constitucionales de los ciudadanos.

Nos avergüenza ver cómo se conoce anticipadamente las sentencias en los temas a resolver de los grandes asuntos de Estado. La sentencia se acomodará a la mayoría política, sí, digo política, no es un error, que en cada momento exista en el Consejo General del Poder Judicial y en el Tribunal Constitucional.

Y eso ciudadanos, no es justicia. Eso es un escándalo.

Los medios de comunicación

Los medios audiovisuales son los grandes culpables de esta situación de encanallamiento que hay en la sociedad española.

Dedican sus programas a buscar audiencia. Hay que dar al pueblo pan y circo. Sexo y desvergüenza. Hay que abolir todos los valores humanos y sociales de los ciudadanos, porque así son manejables más fácilmente.

Lo importante son los beneficios, el incremento de audiencia que significa aumento de sueldos para los directivos.

«El atentado del 11 de marzo de 2004 ya no interesa a nadie«, han proclamado esta caterva de impresentables que dominan los medios.

Sólo, unas honrosas excepciones, en los medios digitales y escritos y en alguna emisora de radio, se escapan de este proceder indigno.

Resistimos

Nos critican, nos ningunean.

Para ellos, políticos y medios de comunicación, somos unos apestados porque no nos doblegamos.

Algunos nos llaman fascistas.

Sin embargo, los que nos insultan son unos indigentes culturales. No saben que fascismo es, precisamente, lo que ellos practican.

Fascista es el que pretender callar a los que no están de acuerdo con lo que él piensa.

No nos importan sus insultos. Ladran, luego cabalgamos.

Seguimos, aquí ahora, y el mes que viene, y siempre, para exigir que no se olvide el mayor atentado de la Historia de España.

No podrán silenciar nuestra voz, mientras, ellos pretenden silenciar su conciencia.

Por eso, haga frío o calor, nieve o llueva, aquí seguiremos, con vuestro apoyo, gritando sin descanso

QUEREMOS SABER, QUEREMOS SABER, QUEREMOS SABER.